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(ca) Brazil, CAB: ANÁLISIS DE COYUNTURA - CAB - SEPTIEMBRE DE 2026 (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Mon, 19 Oct 2026 08:08:07 +0300


Defendemos un programa de lucha que no sacrifique su independencia de clase a cambio de cargos, favores o intereses oficialistas. Como fuerza pequeña pero decidida de confrontación junto a las oprimidas y explotadas, continuaremos -como siempre- participando en las luchas que surgen desde abajo, al margen del gobierno y de la colaboración con la patronal. Y, ante la coyuntura actual, buscamos construir soluciones prácticas junto a quienes luchan, sin renunciar a nuestra perspectiva libertaria y socialista, y con la convicción de que nada podemos esperar que no provenga del propio pueblo.

CRISIS DE LA DEMOCRACIA BURGUESA
El escenario político en Brasil presenta una herida abierta. Nosotras, como anarquistas, debemos poner el dedo en esa llaga e impulsar un imaginario político alternativo, sosteniendo reivindicaciones contra el sistema establecido. La democracia burguesa, entendida como la mejor forma de mediación del conflicto de clases, muestra claros signos de agotamiento en la actual etapa de crisis del capitalismo. Los síntomas son evidentes para quien quiera verlos: los guiños a golpes blandos o autoritarios que buscan una reordenación institucional para desmantelar cualquier derecho conquistado, comprometiendo al Estado con políticas de austeridad que aprietan el cinturón de las clases populares mientras lo aflojan para las élites rentistas y parasitarias del país. El ajuste fiscal -que cambia constantemente de nombre (techo de gasto, marco fiscal, nuevo marco fiscal)- mantiene en su núcleo la limitación del gasto social y desata una lógica de «sálvese quien pueda» en una economía periférica y agroexportadora, donde la mayor parte de la clase trabajadora se concentra en el sector servicios y en la informalidad o el régimen de microemprendedores individuales (MEI). El agotamiento de la Nueva República -su fin- se manifiesta en la incapacidad del sistema partidista-oligárquico para seguir gestionando las coaliciones y la conciliación de clases, así como un reformismo ya inexistente que conducía al aparato estatal a imponer un ajuste severo sobre la población; esto ocurre tras haberse constatado, en tiempos recientes, la fuerza que poseían los movimientos sociales y la que perdieron bajo la política de conciliación, la cual resultó nefasta para su educación política. La lección que deja este breve periodo de redemocratización, en el que una amplia mayoría de la izquierda optó por la vía electoral, es que las soluciones a nuestros problemas no vendrán de las urnas.

Casos como el de Daniel Vorcaro, el vínculo umbilical de diputados de la ALERJ con el crimen organizado, el lavado de dinero del narcotráfico en Faria Lima y la existencia e investigación de las enmiendas parlamentarias -entre otros episodios recientes- dejan al descubierto lo que ya sabemos: la democracia liberal representativa está totalmente supeditada a los intereses de los más ricos y, al ocupar espacios institucionales, no queda más remedio que comer las sobras junto a esos cerdos.

Por consiguiente, para mantenerse en pie, esta república en ruinas acentúa su carácter policial -que controla tanto cuerpos como mentes- no solo a través de las fuerzas policiales y judiciales, que han intensificado la opresión en el campo y la ciudad (como evidencian el aumento de asesinatos de líderes sociales y los desalojos forzosos), sino también mediante iglesias neopentecostales y milicias al servicio del orden establecido, obstaculizando así la capacidad de acción de las clases populares. La dimensión policial de este Estado guarda una relación directa con la mentalidad masculinista que ha permeado a la juventud a través de las redes sociales; esta corriente busca justificar el malestar subjetivo que el sistema nos provoca, promoviendo teorías misóginas de todo tipo que derivan en elevadas tasas de feminicidio y violencia contra mujeres cis, así como contra la población trans y travesti. Esto no es mera casualidad; es un elemento constitutivo del avance del Estado policial, necesario para la continuidad de la agenda neoliberal que propone salidas individualistas (emprendedurismo, apuestas, *influencers*) que corroen el tejido social basado en la solidaridad de clase, eliminando la esperanza de otro futuro. Esta violencia entre quienes están abajo -promovida por un relato que vende la idea de que no hay futuro para todas- busca desarticular, mediante el miedo, la autoorganización popular que tanto hemos construido en tiempos recientes;

IMPERIALISMOS E INTERVENCIÓN
La coyuntura brasileña se vuelve peligrosa al considerar el contexto internacional en el que está inserta. En plena decadencia y pérdida de hegemonía política y económica, Estados Unidos abandona la hipocresía de sus discursos sobre multilateralismo, diplomacia y respeto al derecho internacional, retirándose de acuerdos internacionales e ignorando las decisiones tomadas en la ONU -institución que se encuentra hecha pedazos-, mientras muestra sus garras a sus competidores. Esas garras se han clavado en América Latina con la nueva estrategia de seguridad nacional que reedita la Doctrina Monroe, una política imperialista sobre nuestro continente que busca el saqueo de nuestras riquezas naturales. Son múltiples las estrategias de intervención que hemos observado hasta el momento. La primera forma es la intervención en los procesos electorales con apoyo financiero e informativo de la extrema derecha en los distintos países -véase el caso reciente de Perú-, pero también mediante amenazas de fuertes aranceles que buscan incitar a las burguesías locales a alinearse con el imperialismo. No obstante, ya no existen frenos para la intervención imperialista directa de EE. UU. De manera inédita, fuerzas extranjeras secuestraron al presidente Nicolás Maduro, impulsadas por el interés de expoliar el petróleo venezolano para sostener sus guerras. Se está gestando otra narrativa para justificar una intervención en suelo brasileño, centrada en calificar a las organizaciones de narcotráfico como organizaciones terroristas; esto sienta precedentes legales para una intervención en territorio nacional, cuyos verdaderos motivos conocemos bien: la subyugación de los insumisos -principalmente el pueblo organizado en movimientos sociales- y el saqueo de materias primas esenciales para las nuevas tecnologías.

Por tanto, la cuestión central es ambiental y pasa por la defensa de la naturaleza y de la población que habita en las llamadas «zonas de sacrificio». Las fronteras de expansión del capital -como la Amazonia, el Pantanal y la región de MATOPIBA (Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía)-, así como los nuevos códigos minero, forestal y ambiental, se inscriben en una lógica de destrucción destinada a financiar guerras y garantizar beneficios. Todo esto intensifica el cambio climático, cuyos efectos recaen especialmente sobre las personas oprimidas y explotadas de esta tierra de diversas formas: desertificación del Nordeste, incendios en el Pantanal, lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra y fuertes vientos en el Sur y el Sudeste.

En resumen, la intervención de EE. UU. busca no solo garantizar la continuidad del neoliberalismo como lógica económica y política -profundizando la superexplotación-, sino también abrir las puertas mediante el entreguismo local y entregar en bandeja los recursos estratégicos al centro del capital en el marco de la carrera armamentista global. ESCENARIO ELECTORAL
El escenario electoral que se presenta apunta, muy probablemente, a la victoria de la cuarta y última etapa de Lula, sin dejar ningún tipo de legado estructural, apenas migajas que pueden ser -y serán- retiradas sin miramientos en cuanto sea posible. Su legado real fue la domesticación de los movimientos sociales y sindicatos, que se volcaron hacia los intereses del partido en la perpetuación de la gestión del Estado y sus prebendas, utilizando la lucha popular como moneda de cambio en las mesas de negociación con las élites. Donde antes se veían marchas, ocupaciones, derribo de cercas, enfrentamientos y esperanza, hoy solo quedan movilizaciones en las redes sociales, con temor ante cualquier fantasma que recuerde a 2013; un ejemplo de ello es la conducción de la lucha contra la jornada laboral de seis días seguidos por uno de descanso (escala 6×1) liderada por el movimiento VAT, cuyo rumbo disputamos.

Durante el proceso electoral, persiste también ese inamovible 30% de oposición a Lula que se identifica como bolsonarista, conservador, reaccionario, fascista y liberal, unido bajo la bandera del rechazo al gobierno del PT. Quienes simulan una rebelión contra el sistema buscan, en realidad, profundizarlo para acumular más riqueza o salir de la situación de penuria en la que se encuentran, dado que nada parece cambiar y todo se vuelve más difícil, acelerando así el proceso de desintegración social en curso.

Las demás estrategias electorales, centradas en movilizar a la gente para votar en las urnas, basan sus perspectivas en un futuro que nunca llega; engañan a las trabajadoras haciéndoles creer que alguien de su propia clase, al ocupar la presidencia o un escaño parlamentario, cambiará la situación, cuando la historia que observamos demuestra reiteradamente lo contrario.

Nosotras, anarquistas y socialistas libertarias, tiramos de la cuerda desde abajo y hacia la izquierda, al margen del juego electoral, creando organismos y movimientos capaces de conquistar derechos y con la perspectiva de disputar el poder a los poderosos a través de la lucha. Es de ese ejercicio continuo y duradero -la lucha de clases- de donde buscamos fomentar un pueblo fuerte que no deposita ni una pizca de esperanza en la democracia burguesa.

Por eso decimos bien alto: SOLO LA LUCHA CAMBIA LA VIDA; solo los movimientos sociales autónomos y combativos pueden sacarnos de este callejón sin salida en el que nos han metido. Las victorias y respuestas en este sentido provienen de los pueblos originarios, que desenmascaran los proyectos de destrucción de la naturaleza disfrazados de desarrollo. Estas luchas demuestran cómo la acción directa y la independencia logran superar los intentos de cooptación de las victorias políticas, sin dejarse seducir por las representaciones que intentan manipular los movimientos.

Nuestra estrategia es la más realista posible ante este contexto sin salida institucional y en el ambiente cultural individualista y conservador que vivimos. Nuestra apuesta es retomar las calles, los sindicatos y los movimientos, y crear organización donde no la hay, para librar el enfrentamiento inevitable y retomar las movilizaciones a partir de nuestros intereses locales y nacionales. Ya no hay lugar para ilusiones:

¡¡Solo la Lucha Cambia la Vida!!

Coordinación Anarquista Brasileña

Septiembre de 2026

https://cabanarquista.com.br/analise-de-conjuntura-cab-setembro-2026/
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