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(ca) Spaine, Regeneracion - Casos aislados? Terrorismo ultra Por LIZA (de, en, fr, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Sun, 19 Jul 2026 07:23:19 +0300


Episodio 1: Cain Clark y Caleb Vazquez - Los tiradores de la mezquita de San Diego --- Introducción a ¿Casos Aislados? ---- Hace un tiempo escribí un artículo llamado La modernización de la derecha radical (parte 1 y parte 2), que se puede conseguir -en eventos de Liza- en formato de fanzine junto con una guía gráfica para identificar símbolos de extrema derecha, donde intentaba explicar cómo ciertos procesos de radicalización ya no pasan solo por partidos, organizaciones formales o ideologías cerradas. Una parte de la violencia extremista contemporánea circula en espacios más difusos: foros, servidores privados, canales, cuentas anónimas, memes, manifiestos reciclados y comunidades online en los que jóvenes aislados aprenden a interpretar la violencia como identidad.

Índice
Introducción a ¿Casos Aislados?
El ataque
Manifiestos y copycats
«Ongezellig» y nichos culturales
Próximo episodio

Esta serie, ¿Casos aislados?, nace para analizar ataques concretos que pasaron del entorno online al daño físico. El objetivo no es convertir a los agresores en figuras centrales, sino observar patrones: símbolos compartidos, referencias cruzadas, estética similar, fascinación por atacantes anteriores y deseo de reconocimiento dentro de comunidades extremistas. Cuando varios casos comparten lenguaje, códigos y formas de presentarse ante el mundo, la pregunta deja de ser únicamente si son hechos aislados. También hay que preguntarse qué los conecta.

El término que aparece cada vez con más frecuencia es «Extremismo Violento Nihilista», o NVE por sus siglas en inglés. En casos como el de San Diego no describe una ausencia total de ideología, sino una mezcla fragmentada de neonazismo, supremacismo blanco, islamofobia, antisemitismo, misoginia, aceleracionismo y cultura digital de nicho. Es un extremismo memético, inestable y difícil de detectar si se analiza solo con categorías tradicionales.

El ataque
El 18 de mayo de 2026, Cain Clark, de 17 años, y Caleb Vazquez, de 18, atacaron el «Islamic Center of San Diego». Las autoridades los identificaron como sospechosos del tiroteo e investigaron el caso como posible crimen de odio. Según los primeros reportes, ambos compartían hostilidad hacia distintos grupos religiosos y raciales.

Antes del ataque hubo una señal de alarma. La madre de uno de los sospechosos llamó a la policía para advertir que su hijo había desaparecido, que podía estar en riesgo suicida, que faltaban armas y que se había llevado un vehículo. También señaló que podía estar acompañado por otro joven. Horas después llegaron las llamadas de emergencia desde el centro islámico.

Las víctimas fueron Amin Abdullah, guardia de seguridad del centro; Nader Awad, vecino del lugar cuya esposa trabajaba en la escuela vinculada al complejo; y Mansour Kaziha, uno de los miembros mayores y habituales de la mezquita. Abdullah, padre de ocho hijos, fue señalado por la policía como una figura clave para activar la respuesta inicial y permitir que otras personas se protegieran. Ese día había actividad escolar en el complejo y alrededor de 140 estudiantes se encontraban allí.

Según las autoridades, Clark y Vazquez se habrían conocido por internet y después descubrieron que vivían en la misma zona. Esa transición del vínculo digital al encuentro físico es una de las claves del caso. La investigación recuperó escritos, dispositivos y materiales asociados al ataque, entre ellos un manifiesto de 75 páginas atribuido a ambos jóvenes y un video que circuló en internet.

Manifiestos y copycats
El patrón está claro: manifiesto, grabación, simbología, referencias a agresores previos y voluntad de dejar una marca digital. En este tipo de violencia, esos elementos no funcionan solo como expresión personal. También están dirigidos a una audiencia concreta: usuarios que conocen los códigos, archivan los materiales y los incorporan a una cadena de imitaciones.

El manifiesto atribuido a Clark y Vazquez contenía racismo, islamofobia, antisemitismo, supremacismo blanco y referencias a la teoría conspirativa del "Gran Reemplazo". Más que un texto original, seguía una plantilla ya vista en otros ataques. Brenton Tarrant ocupa un lugar central en esa cultura de imitación.

Después de Christchurch, otros agresores copiaron partes de su modelo. Payton Gendron adaptó esa fórmula a una generación más joven, marcada por foros, memes, gráficos, documentación obsesiva y consumo constante de propaganda. Los patrones observados de estas situaciones incluyen:

el «Sonnenrad»,
escritura sobre armas,
la estética militarizada
grabar el ataque.
La puesta en escena también formaba parte del mensaje. Los reportes mencionan ropa de camuflaje, símbolos neonazis y supremacistas, mensajes escritos sobre armas y una intención de registrar el ataque. Estos elementos remiten a un repertorio visual utilizado por otros agresores. También aparecen referencias vinculadas al aceleracionismo militante y a grupos como «Atomwaffen Division», corriente neonazi que defendía la violencia descentralizada como vía para acelerar el colapso social.

«Ongezellig» y nichos culturales
Uno de los elementos más particulares del caso es la presencia de «Ongezellig», una serie animada independiente neerlandesa creada por Studio Massa. En el material atribuido a los atacantes, la serie no aparece como una referencia casual, sino como parte de una identidad subcultural. Sus personajes y memes fueron reinterpretados en espacios nacionalistas, incel, doomer y vinculados al culto a tiradores escolares. La serie no explica el ataque, pero ayuda a entender el ecosistema cultural en el que estos jóvenes se movían: imageboards, humor nihilista, rechazo a lo mainstream y apropiación de personajes ajenos como códigos internos.

El caso también ha sido leído en relación con entornos asociados a The Com y 764. Estos nombres no designan una organización única, sino redes y subculturas superpuestas donde pueden cruzarse grooming, explotación, chantaje, culto a asesinos, satanismo estético, neonazismo, autolesiones y presión de grupo. San Diego es un caso más de radicalización juvenil online, acceso a armas, odio religioso y racial, glorificación de asesinos, apropiación de memes y posible contacto con subculturas de NVE. La lectura más útil no es elegir entre «neonazismo» o «nihilismo», sino entender cómo ambas dimensiones pueden superponerse. La ideología aporta enemigos, símbolos y justificación. El nihilismo y el aceleracionismo aportan desprecio por la vida, fascinación por el daño y deseo de colapso.

Próximo episodio
En el próximo episodio viajamos a Noruega, 2011. Allí aparece una figura que muchos atacantes posteriores estudiarían, copiarían o intentarían superar: Anders Behring Breivik. Para entender cómo una masacre puede transformarse en referencia, hay que volver a ese verano. Y a un manifiesto que no quedó enterrado con sus víctimas.

Don Diego de la Vega, militante de Liza.

https://regeneracionlibertaria.org/2026/07/12/casos-aislados-terrorismo-ultra/
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