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(ca) Italy, FAI, Umanita Nova #36-25 - Abandonando la Guerra - Cuidando la Tierra. Por una Gestión Colectiva de la Tierra y los Recursos (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Wed, 21 Jan 2026 06:33:54 +0200


Durante el fin de semana del 29 y 30 de noviembre de 2025, como grupo anarquista FAI Mijail Bakunin de Roma y Lacio, participamos en dos iniciativas, diferentes en su forma, pero profundamente unidas en su contenido: el 29 de noviembre de 2025, en la marcha antimilitarista de Turín contra la guerra y la economía de la muerte que la sustenta, y el 30 de noviembre de 2025, en Colloro, por la construcción concreta de una coordinación entre comunidades de montaña basada en la autogestión, el mutualismo y el igualitarismo.

Dos días que, desde diferentes perspectivas, narran la misma tensión: la ruptura con un mundo basado en fronteras, ejércitos, explotación y devastación, y la construcción paciente de relaciones libres y solidarias arraigadas en las comunidades locales.

La marcha del 29 de noviembre contó con una participación amplia y decidida. Las banderas negras y rojinegras ondeaban por las calles de Turín como un río vivo, atravesadas por consignas, discursos, música y frivolidad táctica que combinaba comunicación, burla al militarismo y un firme compromiso con la lucha y la deserción.

Pancartas como "¡Al diablo con la guerra, solidarízate con los pueblos masacrados!", "¡Rompamos las alas del militarismo!" y "¡Abandonemos la guerra!" no eran simples consignas, sino declaraciones claras contra un sistema que transforma la vida humana en un bien prescindible.

Hacia la cabecera de la marcha, compañeros vestidos de soldados payasos, tanto hombres como mujeres, parodiaban el poder armado, exponiendo su miseria. Ridiculizar el uniforme, vaciándolo de su autoridad simbólica, era una forma directa de romper el aura de sacralidad con la que los estados y gobiernos intentan encubrir su violencia. Murga concluyó la marcha en la Piazza Vittorio con una actuación conmovedora, transformando la plaza en un espacio de liberación colectiva.

La marcha dejó claro un punto político: no nos alistamos del lado de tal o cual Estado. Rechazamos la retórica patriótica como herramienta para legitimar la guerra y las reivindicaciones expansionistas. No existen nacionalismos válidos; solo existen fronteras y Estados divisorios que impulsan a los proletarios a matarse entre sí por intereses ajenos. Nos solidarizamos con quienes, en todo el mundo, rechazan el reclutamiento, la deserción y el sabotaje de la guerra.

El militarismo no es un accidente histórico, sino una función estructural del capitalismo y del Estado. Es el instrumento armado que defiende la acumulación, el extractivismo, el saqueo de recursos y la represión de las poblaciones. En este sentido, la guerra no solo masacra pueblos, sino también territorios, transformando la naturaleza en un campo de batalla, un depósito de armas, un espacio de conquista. En este sentido, el rechazo a la guerra está directamente vinculado a la defensa de la tierra.

Como nos recordó Kropotkin, la cooperación es una ley de la evolución tanto como la competencia. El militarismo destruye esta tendencia, imponiendo jerarquía, obediencia y muerte. Desertar de la guerra, entonces, significa volver a la práctica de la ayuda mutua como fundamento de las relaciones humanas y sociales, contra la lógica de la aniquilación mutua.

Al día siguiente, nos desplazamos a Colloro para una iniciativa igualmente política, aunque lejos de las marchas y plazas de la ciudad: el nacimiento de una coordinación entre los grupos que viven, luchan y resisten en las montañas.

El día comenzó con un almuerzo en el Club Colloro, un momento sencillo pero conmovedor de socialidad concreta. Desde los primeros intercambios, se percibió algo inusual: un tejido relacional aún no totalmente devastado por el individualismo competitivo de las ciudades. Después del almuerzo, la asamblea tuvo tanta asistencia que nos vimos obligados a marchar y ocupar la plaza entre la iglesia de San Gottardo y la Unidad del Parque de los Carabineros - Premosello Chiovenda, donde se pronunciaron numerosos discursos. Marco, compañero de nuestro grupo, habló sobre el turismo excesivo, la despoblación y las redes de autogestión como herramientas para la recuperación de territorios. En las montañas, más que en ningún otro lugar, es evidente lo que Bookchin llamó ecología social: no hay devastación ambiental que no sea también devastación social. Las mismas lógicas que militarizan las fronteras y provocan guerras vacían pueblos, transformando territorios en zonas de recreo para el turismo de masas o zonas de sacrificio para la industria. La alternativa no puede ser una "naturaleza protegida" por el Estado, sino territorios habitados, autogestionados y liberados.

Aquí, la anarquía y la naturaleza dejan de ser conceptos abstractos para convertirse en práctica cotidiana: gestión colectiva de recursos, relaciones no mercantilizadas, solidaridad entre quienes resisten. Una vez más, la ayuda mutua de la que hablaba Kropotkin parece ser un instrumento concreto de supervivencia y liberación.

Turín y Colloro no fueron dos experiencias separadas, sino dos caras de un mismo viaje. Por un lado, el claro rechazo a la guerra, los estados, las fronteras y el nacionalismo; por otro, la construcción cotidiana de alternativas arraigadas en las comunidades locales, al margen de la lógica del lucro y la competencia.

En ambos días, vimos en acción una dinámica opuesta a la excluyente y autoritaria, basada en la negación de cualquier coexistencia que no implique obediencia: el protagonismo de quienes luchan contra las fronteras, los estados, las religiones y la explotación. Vimos que la alegría, la creatividad y la comunidad son armas poderosas contra la tristeza organizada del poder.

Estos dos días nos confirmaron que construir una alternativa no solo es posible, sino que ya está en marcha. No surgirá de nuevos gobiernos, ni de ejércitos "mejores", ni de falsas transiciones verdes impuestas desde arriba. Surgirá de relaciones libres, de comunidades solidarias, de territorios que recuperen sus vidas.

Desertar la guerra y cuidar la Tierra son, hoy, la misma lucha.

Néstor y Rico

https://umanitanova.org/disertare-la-guerra-prendersi-cura-della-terra-per-una-gestione-collettiva-di-territori-e-risorse/
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