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(ca)AMI: Hacia un Entendimeinto Radical(en)
From
Luis Prat <prat@chem.ucsb.edu>
Date
Thu, 14 May 1998 14:55:45
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A - I N F O S N E W S S E R V I C E
http://www.ainfos.ca/
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LA LUCHA CONTRA EL AMI -- HACIA UN ENTENDIMEINTO ANARQUISTA
Con relacio'n al problema del Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI)
los anarquistas comienzan a tomar su lugar en la lucha potencialmente
radical contra el orden econo'mico y social dominante bajo el capitalismo.
Hasta ahora, en el Canada la lucha contra el MAI ha sido conducida
principalmente por los social-demo'cratas y los liberales de izquierda.
Hasta el momento la campan~a contra el AMI es una continuacio'n de la
posicio'n tradicional de la izquierda canadiense, contra el libre comercio
y a favor de la intervencio'n estatal.
El discurso dominante en contra del AMI se ocupa principalmente de: 1- la
proteccio'n y el mantenimeinto de los servicios sociales del Canada; 2-
asegurar que las regulaciones laborales y del entorno se cumplan, tanto en
el Canada como en los pai'ses que comercian con el Canada; 3-
"democratizar" el proceso de negociacio'n de los acuerdos de libre
comercio; 4- asegurar que la inversio'n se responsabilice ante las
comunidadesy las naciones, tanto en el dominio cultural como en lo social y
lo ecolo'gico; 5- favorecer al capital dome'stico (ma's manso y ma's
responsable) a costa de las corporaciones transnacionales y el capital
extranjero; 6- luchar contra el auge de la comercializacio'n de nuestras
vidas; 7- proteger la soberani'a de una institucio'n poli'tica
presuntamente democra'tica, el estado canadiense, y su papel
intervencionista y regulador de la economi'a, la sociedad, la cultura, los
asuntos exteriores etc.
Lo siguiente es un ejemplo del discurso anti-AMI prevalente en el Canada;
ha sido adoptado por el Polaris Institute y el Consejo de los Canadienses,
y fue escrito con anterioridad a la u'ltima eleccio'n federal (primavera
1997) por Tony Clarke, con la colaboracio'n de Maude Barlow, Jim
Grieshaber-Otto, Ed Finn, y varios colegas norteamericanos:
"Quiza's lo ma's preocupante en la fraguacio'n del AMI sea la ausencia
total del debate y discusio'n pu'blicos. El AMI deberi'a ser un tema
principal de debate dentro y fuera de las legislaturas de los pai'ses del
OECD. Para salvaguardar cualquier apariencia de democracia en el Canada,
habra' que tomar medidas concertadas para descarrilar esta rendicio'n a la
tirani'a corporativa. La pro'xima eleccio'n federal ofrece una oportunidad
para enfocar pu'blicamente al AMI..."
?Cua'l es entonces el entendimiento de orientacio'n anarquista en la lucha
contra el AMI? Tambie'n, ?co'mo ven los anarquistas las li'mitaciones de la
cri'tica de los liberales, los social-demo'cratas y otros de orientacio'n
estatal contra este acuerdo de libre comercio global?
La proteccio'n de los servicios sociales
Mucho antes de las negociaciones del AMI, durante la histeria sobre la
deuda de los 1980, los servicios sociales administrados por el estado
fueron recortados o privatizados, y normas y pra'cticas comerciales se
introdujeron en estos servicios. Incluso sin estas reformas deberi'amos
sen~alar que el modelo de intervencio'n econo'mica del estado bienestar no
suponi'a una amenaza inmediata al capitalismo. El "estado bienestar"
trabaja dentro del sistema usando sus reglas, y se beneficia del poder y de
la centralizacio'n del estado. Los acuerdos de libre comercio como el AMI
consideran a los sectores econo'micos nacionalizados y a los servicios
sociales administrados por el estado como un tipo de monopolio. Como tal,
constituyen un perjuicio contra el libre acceso a oportunidades
econo'micas. Los servicios que el gobierno provee, bajo este punto de
vista, han de funcionar como negocios. Dado que estas reformas
neo-conservativas van bien avanzadas, una lucha radical en contra de los
acuerdos de libre comercio como el AMI pueden tambie'n ser el comienzo de
un ma's profundo ana'lisis de la vulnerabilidad y los defectos de los
servicios administrados por el estado.
La lucha por la proteccio'n de los existentes servicios sociales es
tambie'n una lucha incompleta. Defender las "ganancias" obtenidas bajo el
estado bienestar apenas desafi'a las razones fundamentales por las que tal
proteccio'n social es en primer lugar necesaria: Un proceso econo'mico
predatorio e inestable que es responsable ante las e'lites principalmente;
una economi'a capitalista que destruye la comunidad y distorsiona los
valores humanos.
Los liberales y reformistas que quieren un retorno al estado bienestar
cla'sico esta'n, a sabiendas o por ignorancia, defendiendo los intereses de
la burguesi'a nacional. Es una forma de capitalismo que sirve a una
mayori'a (en disminucio'n) aqui' en el Canada y en otros pai'ses "del
primer mundo".
Una lucha radical, anarquista contra los efectos locales (nacionales) del
capital y su globalizacio'n, podri'a tambie'n alzar la conciencia acerca de
los lazos poli'ticos y econo'micos entre esta riqueza y la pobreza del
"tercer mundo". Las peores manifestaciones materiales del capital, en
te'rminos de violaciones laborales, de los derechos humanos y de la
degradacio'n ambiental, han ocurrido en el peri'metro, es decir, lejos de
los enriquecidos centros 'metropolitanos' del capitalismo. Estos centros
son, no por casualidad, los estados de poblacio'n europea. Es, sin embargo,
en estos mismos pai'ses que las ramificaciones espirituales del capitalismo
se hayan profundamente incrustradas. Cada vez ma's atomizadas, alienadas,
antisociales, las poblaciones de los pai'ses ricos tadavi'a esta'n
protegidas de las peores depravaciones del capital.
Los defensores del status quo, los que luchan por el estado bienestar, no
esta'n seguros de que este sistema no sea destrui'do por el desgaste y los
recortes, ni de que este modelo social-demo'crata pueda extenderse a otras
partes del mundo. Parecen decir "no queremos que las peores manifestaciones
de la economi'a capitalista internacional se nos vengan encima".
Al mismo tiempo que los movimientos del capital a trave's de las frobnteras
estatales se han acelerado, hemos visto las poli'ticas de inmigracio'n en
los estados del primer mundo volverse cada vez ma's exclusivas y
selectivas. Este doble estandard clasista y racista del sistema estatal
internacional persiste y aumenta. Las barreras al capital pueden caer, pero
las fronteras de los estados tratan a la gente de forma muy diferente.
Una lucha anarquista contra el AMI deberi'a buscar la expansio'n de los
li'mites de la lucha defensiva (estadista) contra el AMI; una postura
impli'cita en la lucha por el mantenimiento del estado bienestar y el
capitalismo "regulado". Queremos algo ma's que un capitalismo ma's controlado.
La lucha contra el AMI puede convertirse en un llamado a arrebatar los
poderes estatales desde abajo, y al hacerlo, soliviantar al estado y a sus
ficciones legislativas. Esto puede presentarse como una alternativa a
permitir que estos poderes sean paralizados desde arriba por el capital
global.
Reivindiquemos pues el control comunal y la auto-gestio'n democra'tica de
la infraestructura pu'blica, los servicos sociales, las riquezas y el
entorno natural. Ello no es solamente la mejor manera de defender estos
servicios, sino que tambie'n asegura su accesibilidad, su mejor calidad y
su gestio'n de acuerdo con los valores humanos y comunitarios en vez de con
consideraciones burocra'ticas y comerciales.
Reivindicando directamente extas funciones sociales - esas que esta'n
siendo destrui'das por el estado al servicio de las e'lites - el pueblo
obtendra' una valiosa experiencia como ciudadanos. Tal participacio'n y
gestio'n democra'tica tambie'n mostrari'a las limitaciones del gobierno,
puesto que las fuentes reales del poder se hayan investidas en el re'gimen
econo'mico, y sus acuerdos legales con el estado.
Estado vigilancia, estado bienestar
El estado, a pesar de su reto'rica democra'tica, se usa para enmascarar la
agenda y la primaci'a econo'mica de las e'lites. No sorprende que las
decisiones ma's importantes que el estado toma no se derivan de mandatos
"populares". Las decisiones importantes que afectan la vida de la gente
comu'n no son confiadas al pueblo en un sistema de gobierno representativo.
Ciertos cri'ticos del AMI ven el acuerdo de libre comercio como un intento
de destruir al estado desde arriba, con un poder corporativo
antidemocra'tico. Este punto de vista inadecuadamente considera el papel
histo'rico y actual del estado en el desarrollo de varias formas de
dominacio'n, incluyendo al capitalismo.
Los servicios sociales del estado comenzaron como respuesta a la agitacio'n
por parte de los movimientos laborales y los reformistas sociales (sin
olvidar el papel de los conflictos con otros estados durante la Guerra
Fri'a). No son caracteri'sticos del estado o de su papel tradicional.
Durante la Gran Depresio'n y principalmente despue's de la guerra, los
gobiernos reformistas crearon estos programas ya bien como respuesta a, en
anticipacio'n de, o para copar la presio'n social o el movimiento social y
laboral potencialmente revolucionario.
?Que' clase de estado necesita el capital? El estado debe ocuparse, sobre
todo, de mantener a las e'lites que explotan al pueblo y a la naturaleza
por medio de ficciones legales tales como la propiedad, una economi'a que
promueve la dependencia y un monopolio muy real de la violencia. El papel
del estado en el desarrollo del capital ha sido clave. Es en los regi'menes
estatales ma's estables, donde las clases dominantes pueden contar con el
predominio de la ley, la fuerza de las armas, y la complicidad y
sojuzgamiento de las clases sociales clave, donde el capitalismo ha florecido.
Sin el estado, y su funcio'n esencialmente coercitiva, el capital se
encuentra enredado en arbitrariedades y presa de la accio'n de cualquiera
que no este' de acuerdo con sus demandas, o que resista su explotacio'n. El
estado es la fachada legal del capital, su homo'logo que asegura que el
capital pueda actualizarse y reproducirse.
Por lo tanto las corporaciones no proponen la destruccio'n del estado desde
arriba. Concretamente proponen el desmantelamiento del estado bienestar ya
que el capital necesita ahora un estado depurado de sus aberraciones y
ajustado a su li'nea. Debera' ser reforzado, pero tambie'n hecho sirviente
a los tratados comerciale4s y las organizaciones (OECD, WTO, IMF, World
Bank) que constituyen el nuevo roden mundial, y que esta'n preparando el
terreno para un estado corporativo global. Es revelador notar que las
funciones tales como la "seguridad" dome'stica y exterior (polici'a,
inteligencia, y lo militar) no esta'n bajo ataque por parte del AMI. Al
contrario, son vistas como garanti'as contra rebeliones dome'sticas que
amenazan la estabilidad y la rentabilidad o el movimiento del capital.
La gente que dice que nuestros programas gubernamentales se ven amenazados
por el AMI son tambie'n los que no pueden salvarlos cuando ellos forman
gobiernos: cada vez que la izquierda toma el poder, ya bien en Italia,
Francia o le "New Labour" en la Gran Bretan~a, sin olvidar el gobierno NPD
(social-demo'crata) aqui' en el Canada, ha sido incapaz de gobernar
diferente que la derecha. Aparte de tratar de diluir el AMI, ?que' proponen
estos opositores al AMI? ?Proponen ma's nacionalizacio'n, o un salario
garantizado? Incluso sin el AMI, ?que' puede hacerse acerca de la continua
influencia del capital transnacional, y sus organizaciones irresponsables?
A pesar del slogan de Pequiste ("la otra manera de gobernar") aparentemente
no hay otra manera de gobernar. Es por razones como esta que los activistas
antiautoritarios (anarquistas) no ven la posibilidad de cambio radical,
democra'tico, dentro del estado.
Una lucha radical contra el AMI es una lucha contra el capitalismo, ma's
bien que una lucha por un capitalismo diferente. La lucha por alternativas
al capitalismo tiene lugar fuera del estado. Los llamados estados
socialistas invariablemente han duplicado la misma concentracio'n del
control de la economi'a, y la dictadura. El AMI y los tratados comerciales
afines sera'n derrotados solamente cuando el capital sea desafiado
efectivamente, porque el capital necesita el AMi para poder crecer y
desarrollarse.
Alternativas al estado y al capitalismo: democracia
Para los cri'ticos liberales y social-demo'cratas del AMI, la ascendencia
del capital parece una aberracio'n en la gestio'n estatal. Es como si la
clase poli'tica se hubiera desviado y deba ser trai'da a su curso. Bajo
este punto de vista, el papel de la opinio'n pu'blica es recordarle al
gobierno y al capital que au'n vivimos en una democracia, en nombre por lo
menos. La paradoja es que en el "primer mundo" principalmente, hay todavi'a
"demasiada democracia", el capital necesita minar los avances en los
derechos humanos obtenidos para poder avanzar su agenda.
Una lucha radical contra el AMI deberi'a recalcar que tales desarrollos
importantes en la naturaleza de la economi'a no pueden ser discutidos
adecuadamente cuando casi todos los medios son controlados ya bien por el
estado o por el capital, y que los gobiernos que negocian el AMI no
solamente han olvidado sostener un debate pu'blico, pero han activamente
negado, mientras les sea posible, conocimiento de tales negociaciones o de
su importancia. Movilizarse en defensa de organizaciones - gobiernos
nacionales - que son co'mplices voluntarios de la consolidacio'n de ma's
poderes para el capital, es en el mejor de los casos una estrategia
defectivamente planeada para preservar los servicios sociales. La lucha
contra el AMI no deberi'a ser una lucha para proteger las mismas
instituciones y las poli'ticas que nos han llevado a ello.
La lucha contra el AMI podri'a ser una plataforma para demonstrar los
fallos de la "democracia representativa" (sic), asi como para luchar por
una democracia radical, participativa, sin estado, y por el derecho del
pueblo a crear arreglos sociales y econo'micos que sirvan estas
necesidades. Es por medio de la reivindicacio'n dircta de estas funciones
sociales - que esta'n siendo destruidas por el estado en su papel de
sirviente de las e'lites - que el anarquismo propone cosas diametralmente
opuestas a los intereses del capital y las corporaciones: democracia
participatoria en la gestio'n de los dominios sociales, econo'micos y
poli'ticos; organizaciones econo'micas gestionadas por los trabajadores
federadas regionalmente o funcionalmente para conseguir ma's amplios fines,
ma's auto-suficiencia en materias econo'micas fundamentales, una relacio'n
no explotativa, dedicada a la ecologi'a de la localidad, asi' como medios
de resolver conflictos de forma cooperativa, no coercitiva.
Tal visio'n de la organizacio'n humana requiere que los poderes
centralizados sean disueltos y redistribui'dos entre los grupos funcionales
que gestionan las diversas actividades econo'micas, comunitarias,
culturales, recreativas y educativas.
Ningu'n tipo de paternalismo estatal, ya bien sea intervencionista o
laisser-faire, ha hecho o puede hacer esto por nosotros.
Escrito en consulta con varios anarquistas en Montreal, notablemente Jaggi
Singh and Patrick Borden.
Bernard Cooper
Traduccio'n: Luis
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